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Arte e Ideas

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"No soy un rebelde": Martin Amis

Amis charló sobre Philip Roth, John Updike, Norman Mailer y Saul Bellow en el Hay Festival.

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Martin Amis (Swansea, Gales, 1949) es una persona que intimida a simple vista. No es corpulento ni especialmente alto. Es otra cosa. Da miedo su elocuencia, su deseo de "demostrar su absoluto dominio del idioma", como alguna vez lo describió su padre, el también escritor sir Kingsley Amis. Impone no solo eso, también su fama mundial como uno de los escritores más celebrados por la crítica y el público, miembro de una de las generaciones literarias más brillantes de las letras inglesas.

En el Hay Festival Xalapa, Amis visita México por segunda vez. Se le ve relajado, aunque es un tipo de pocas palabras. Ha venido al Hay a charlar, sobre todo, de los cuatro grandes maestros de la literatura norteamericano: Philip Roth, John Updike, Norman Mailer y por supuesto, Saul Bellow, amigo personal de Amis y su padre literario.

En la conferencia que dictó habló usted de esta generación dorada de las letras norteamericanas. Es curioso dado que usted mismo viene de otra generación dorada, la conformada por Ian McEwan, Julian Barnes y usted...

(Interrumpe) No olvides a Salman Rushdie.

Salman Rushdie. Creo que también podríamos agregar a Christopher Hitchens. Quisiera saber de dónde vienen ustedes, ¿contra qué se estaban rebelando?

Oh, no creo que nos estuviéramos rebelando contra nada. Yo no soy un rebelde. Creo que el único auténtico rebelde del grupo es Christopher. Pero es solo un temperamento, no creo que sea una cosa generacional. Tampoco creo que todos vengamos del mismo sitio... Más que otra cosa es una coincidencia. El hecho es que nos conocemos desde hace muchos años. Con Christopher somos amigos desde 1970, a Julian lo conocí en 1973, más menos, con a Salman en 1979... Somos amigos, pero no creo que ninguno piense en los demás como en su grupo literario o algo así.

Usted viene de un ambiente ricamente literario: de niño conoció a Robert Graves, su padre y el poeta Philip Larkin eran grandes amigos. ¿Deseaba ser escritor desde niño?

Desde la adolescencia tardía, más o menos.

¿Quería emular a su padre, sir Kingsley Amis?

(Se ríe) En lo que a mí respecta, cuando era niño mi padre podría haber escrito de ciencia ficción o de cualquier cosa. Yo no leía sus libros ni me interesaba. De niño solo leía comics. Creo que toda ambición seria de escribir se debe formar en la adolescencia, cuando comienza la autoconciencia. Empecé a leer libros serios cuando tenía 16 años. Pero debo agregar que sí tenía desde niño cierta intuición, cierta inclinación.

¿Fue Jane Austen su primera inspiración para escribir?

No, cuando la leí yo ya quería ser escritor. Pero sí fue Austen la primera escritora seria que leí.

¿Qué libro fue?

Orgullo y prejuicio. Me lo dio mi madrastra (la también escritora Elizabeth Jane Howard) que me dijo "Es hora de que leas verdadera literatura". Yo le dije "Nah", pero ella insistió tanto que me dio el libro y me dijo que me encerrara con él en el estudio durante dos horas y tocara a la puerta si tenía alguna pregunta. Después de las dos horas salí y le pregunté "¿Elizabeth sí se casa con Darcy?". "Tendrás que terminar el libro para saberlo', me dijo Jane. Sigo admirando mucho a Jane Austen, creo que escribió novelas muy buenas con personajes perfectos. Es ese tipo de autor que te deja pensando muchas horas después de haberlo leído.

Además dejó unas grandes últimas palabras. Ya sabes, esas frases celebres que alguien dice en el lecho de muerte. Soy adicto a esas frases, escribí todo un libro al respecto. Austen murió a los 43 años de un cáncer muy doloroso. Antes de morir dijo: "Tengo todo lo que necesito".

¿Cómo comienza Martin Amis un libro? ¿Qué es lo primero que piensa?

"Creo que el libro te elige a ti. Sientes un pequeño escalofrío y dices ‘Este es libro que voy a escribir'. Y después no sabes mucho, quizá solo tienes la primera línea o el final. Luego sigues según lo que vas diciendo y te vas preguntando que más sabes del libro y un día te das cuenta que te lo sabes de memoria. Ese es el momento en que sabes que vas a terminar el libro, que la cosa va en serio. Por supuesto suceden otro montón de cosas de las que no te das cuenta y luego esas son las cosas que lees en las reseñas y dices ‘Bueno, no tengo idea de qué están hablando' (se ríe)".

Para terminar, quiero regresar con su amigo el gran Hitch (Christopher Hitchens). En sus memorias, Hitch-22, él habla con absoluta reverencia de su padre, Kingsley Amis, lo cual es extraordinario siendo Hitchens un irreverente total. ¿Eran cercanos?

Yo no diría que cercanos. No pueden ser cercanos realmente dos hombres con esa diferencia de edades. Pero se caían muy bien, disfrutaban de su compañía mutua. Kingsley podía ser difícil, podía ser un hombre muy intimidante, pero Christopher jamás se ha sentido intimidado por nadie. Verlos conversar era como ver a un boxeador y su sparring, discutían, se burlaban uno del otro. Ninguno se rendía. Eran tardes maravillosas, fantásticas.

cmoreno@eleconomista.com.mx

escritor.

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