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Arte e Ideas

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Un minuto y 10 páginas para la ciencia

En este último informe de gobierno, la ciencia quedó resumida en menos de un minuto de video y 10 páginas en el papel.

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En este último informe de gobierno, la ciencia quedó resumida en menos de un minuto de video y 10 páginas en el papel. El presidente Enrique Peña Nieto incluyó en el capítulo 3, dedicado a “México con Educación de Calidad”, un subtema que habla del desarrollo científico, tecnológico y la innovación (CTI) como pilares para el progreso económico y social sostenible.

Al dar cuenta de lo realizado en este gobierno, habló del incremento de la inversión federal en CTI, que cerró con 498,000 millones de pesos, 65% más con respecto al sexenio anterior. También aludió al otorgamiento de 33% más becas de posgrado nacionales y 53% más en el extranjero, así como el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), que creció y actualmente cuenta con más de 28,600 investigadores.

Por último, se destacó la creación del programa Cátedras Conacyt, con 1,500 jóvenes investigadores que participan en proyectos con instituciones y centros de investigación, e hizo énfasis en la inversión de 7,700 millones de pesos en 1,287 espacios de infraestructura científica.

Voces académicas

En el balance general “se hicieron avances importantes, se abrieron nuevos campos y nuevas ideas, aunque no todas se llegaron a concretar”, expresó en entrevista el doctor José Luis Morán, presidente de la Academia Mexicana de Ciencias, pero en realidad “ha sido muy poco lo dedicado a la ciencia”, agregó.

El físico explicó que aun con esos datos alentadores, los recursos siguen siendo insuficientes: “Al tener el mismo presupuesto que en el 2017 y querer implementar algunos programas se tienen que recortar a otros, en el 2018, por ejemplo, los programas que se incrementaron fue el número de becas, el número de cátedras Conacyt y de miembros del SNI, éstos son de los programas fuertes”. Por otra parte, dijo que las reducciones vinieron para el Programa de Estímulos a la Innovación, y programas para investigación que cancelaron sus convocatorias o tuvieron restricciones fuertes.

Por otro lado, el doctor Morán destacó la propuesta de reformas a la ley, anunciada en enero, que le darían mucha más solidez al sistema de CTI, que está contenido en el informe, pero que desafortunadamente no se consolidó. “En el último año de gestión hay tantas cosas que ya no alcanzaron a revisarlo, esto llegó tarde. Es una lástima porque ése hubiera podido ser uno de los grandes logros del sexenio, haber modificado la ley a manera de dar más certidumbre a la ciencia y no estar sujetos a los vaivenes de cada seis años”.

Como representante de la academia, aseguró que una de las primeras peticiones para el nuevo gobierno será solicitar que se retome la iniciativa que aguarda en el Congreso, que se revise y se vea con claridad la importancia que tiene esta modificación que no se puede leer como un gasto, sino como una inversión que beneficia a todo el país, “a la larga esto representa una mejoría social a gran escala”.

También aseguró que seguirá la insistencia para incrementar el presupuesto otorgado a CTI, “el señor López Obrador mencionó en el tercer debate que llegaría a 1%, pero en la reunión con científicos e instituciones educativas de este país, donde se le entregó la Agenda propuesta para CTI del próximo sexenio, ya no nos dijo nada, simplemente dijo ‘van a recibir el mismo dinero y no habrá incrementos’, nuevamente estamos en la lucha y tratando de concretar esa cantidad de recursos que es necesaria para que el país avance”.

Por su parte, el doctor Gerardo Ceballos, investigador Titular C y miembro del SNI, compartió algunas reflexiones para los lectores de El Economista. Dijo que para poner las cosas en una perspectiva correcta habría que destacar que el sexenio comenzó con mucho interés en la ciencia, e incluso revisando las cifras, sí hubo un incremento real, “esto fue importante porque las condiciones del país fueron muy complicadas —impunidad, delincuencia organizada, corrupción—, además de problemas internos y externos que amenazaron fuertemente la estabilidad del peso y la economía, esto demuestra que había interés por mantener la inversión en CTI”.

Dicho lo anterior, “esto aún es poco”, dijo el también catedrático de la UNAM, “no se llegó ni a 1% del PIB”, que es lo que indican los estándares internacionales, es una métrica o base para poder comparar cómo le está yendo a una nación en este rubro.

Agregó que no ha habido la capacidad, ni de las instituciones que hacen ciencia, ni de otros sectores, para lograr incentivar o insertar a la ciencia y que tenga el papel fundamental que debiera en el desarrollo del país, “esto no ha ocurrido ni puede ocurrir en gran parte porque si la inversión no es suficiente para atender lo básico en la ciencia, ¿cómo podemos pedir que los científicos o la sociedad cobijen al tema?”.

Por otro lado, lamentó que el presidente entrante no haya presentado un futuro más alentador al anunciar que probablemente no se va a aumentar el presupuesto en CTI, y que en dado caso, sólo se mantendrá. “Eso para mí no es una buena señal, si en el actual gobierno se comenzó por un aumento sustancial, yo esperaría que este nuevo sexenio por lo menos se comenzara con la misma visión”.

Dijo que es un momento en el que consolidar la ciencia en México es fundamental, especialmente por como se ve la ciencia en otros países como Estados Unidos, “es decir, una ciencia sólida, fuerte, comprometida  y sería la mejor forma de hacer frente a los embates ultranacionalistas y problemas reales que estamos enfrentando”.

nelly.toche@eleconomista.mx

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