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Marcone, líder natural y una respuesta a Cruz Azul
El argentino ha sido clave en el medio campo, gracias a su nivel de juego y personalidad. Las estadísticas indican que es el segundo jugador de su equipo que más pases da en cancha rival.

“El gordo es un crack. Con mucho gusto hablo sobre él”, escribe por WhatsApp el entrenador argentino Gustavo Alfaro.
Alfaro se refiere a Iván Marcone, el mediocampista de contención que llegó a Cruz Azul este verano y que ha sido fundamental para que el equipo se encuentre en el liderato del Apertura 2018. Al técnico argentino no le sorprende el buen momento del futbolista, a quien debutó en el 2008, cuando ambos coincidieron en el Arsenal de Sarandí.
“Tenía dos cualidades muy visibles: su anticipación a los pases de los rivales y su liderazgo dentro y fuera del terreno de juego. Era lógico que fuera un líder, porque tenía unos valores familiares muy fuertes. Sus padres le inculcaron a ser recto, hablar las cosas de frente y a ser muy profesional como futbolista”, expresa.
Una prueba de cómo es la personalidad de Marcone se dio en el vestuario de Arsenal, cuenta Alfaro. El equipo había sido campeón de Liga y Copa Argentina en el 2012 y había contratado algunos refuerzos para apuntar el plantel. El técnico dice que uno de ellos no había seguido los lineamientos internos del plantel.
Fue entonces que Marcone se acercó a hablar con él.
“Le habló fuerte. Le dijo que no podía comportarse así por respeto al prestigio que había ganado el grupo y el club. Que con su actitud podía arruinar el buen momento del plantel y que debía de detenerse o irse”, expone.
Alfaro cuenta que el jugador cambió de comportamiento casi inmediatamente.
Antes de que llegara a Cruz Azul, el equipo probó a diferentes jugadores en la contención: Israel Castro, Marc Crosas, Xavier Báez y Gabriel Peñalba. El mismo Pedro Caixinha colocó, el torneo pasado, a Javier Salas y Francisco Silva en ese puesto. Ninguno de ellos funcionó.
Pero Marcone logró establecerse y el equipo lo resintió, tanto ofensiva como defensivamente. Por él pasan los ataques del club y, en defensa, es uno de los más complicados jugadores para ser superados. Las estadísticas lo respaldan: es el segundo jugador de Cruz Azul que más pases da en cancha rival (123), el que más disparos bloqueados tiene (6) y el segundo que más pases anticipados registra (19).
“Es un 5 clásico, que recupera el balón y luego lo distribuye con sus compañeros para que tengan ventaja frente al arco rival. Nunca se complica con el balón y trata, siempre, de ser solidario en las coberturas defensivas. Es muy difícil quitárselo de encima, ésa fue una cualidad que siempre mostró con nosotros”, explica Nicolás Russo, presidente del Lanús, club en el que jugó Marcone del 2016 hasta mayo pasado.
El mediocampista disputó dos finales con Arsenal (Supercopa y Copa Argentina) y dos más con el Lanús (Copa del Bicentenario y Supercopa Argentina). Todas las ganó. Russo cree que su mentalidad ganadora es otra de las cualidades que lo han colocado como uno de los mejores mediocampistas que han surgido recientemente del futbol argentino.
“Sólo le faltó el llamado a la selección argentina, pero inexplicablemente Jorge Sampaoli no lo llamó ni éste ni el año pasado, pero eso habla del buen nivel que tenía. Además, tiene una confianza tremenda y nunca tuvo excusas mientras estuvo con nosotros”, añade el directivo.
Marcone dio muestras de esas características en Cruz Azul. Después del partido de liga contra Veracruz del 1 de septiembre, dijo que la clave de su buen rendimiento es que llegó casi con un mes y medio de anticipación a la Ciudad de México, antes de que iniciara el torneo, para adaptarse a la altitud (2,250 metros sobre el nivel del mar). En Lanús jugaba casi a la altura del nivel del mar (9 metros).
“Es un trabajador incansable, un profesional en toda la extensión de la palabra que sabe adaptarse perfectamente al entorno en el que juega. No me extraña que tenga esas buenas actuaciones en México. El gordo, que le decimos así por su corpulencia, siempre ha sido así: un crack”, expresa Alfaro.