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Impuesto al consumo de combustibles fósiles no previene su uso
En el 2014, entraron en vigor cambios a la Ley del IEPS sobre cuotas en el consumo de combustibles fósiles que tiene como fin combatir o reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, como el CO2.

Foto: Reuters
En el 2014, entraron en vigor cambios a la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) sobre cuotas en el consumo de combustibles fósiles que tiene como fin combatir o reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, como el CO2.
Sin embargo, estas modificaciones a la Ley del IEPS no contemplan con eficacia que los ciudadanos utilicen combustibles fósiles y por tanto las emisiones de gases con efecto invernadero no disminuyan porque este impuesto corresponde al momento en el que alguien enajena o importa por litro cualquier combustible fósil y no cuando se quema el combustible.
Rodrigo Torres Méndez, experto en temas fiscales, compara el impuesto a bebidas saborizadas, con el impuesto a combustibles fósiles, que se incorporó en la legislación mexicana para combatir la obesidad, pues el índice de obesidad en el país no ha disminuido.
“Entonces pareciera que el fin extrafiscal del impuesto que se incorporó en nuestra legislación no se está cumpliendo”, dijo en entrevista.
Para el especialista el motivo por el cual no ha cambiado el enfoque del gravamen es por cuestiones ideológicas de la actual administración, porque es de conocimiento público que la “Cuarta Transformación” no ve con simpatía las energías renovables y limpias.
“La refinería Dos Bocas es el ejemplo claro en donde no presentan un plan en el país para las energías renovables, sino todo lo contrario, pareciera que con la administración actual es un poco diferente a lo que establece el Acuerdo de París”, adviertió.
Por su parte, Juvenal Lobato, catedrático de la UNAM y experto en temas fiscales, dijo que en el país no se ha tomado con seriedad el análisis al impuesto a combustibles fósiles porque quien termina pagándolo a través del IEPS es el consumidor final.
“No hay que perder de vista (quién paga el impuesto) porque se piensa que son los productores, pero el impuesto lo paga el consumidor final”, dijo.
En el 2020 se registró el año más caluroso en el mundo, junto al 2016, y cierra un decenio de temperaturas récord lo que pone de manifiesto “la urgencia de actuar contra el cambio climático”, según el programa europeo Copernicus.
Copernicus en su informe anual refiere que la década 2010-2020 fue la más calurosa de la historia y sólo el 2020 terminó con un incremento de 0.4 grados centígrados más que en el 2019.
OCDE con la mira puesta en el CO2
El secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría, reveló que 70% de las emisiones de CO2 relacionadas con la energía de las economías avanzadas y emergentes en la actualidad están totalmente libres de impuestos.
“Algunos de los combustibles más contaminantes siguen estando entre los menos gravados. ¡Podemos hacerlo mejor! Poner un precio alto y elevado al carbono es una de las formas más eficaces de abordar el cambio climático mediante la creación de incentivos para reducir las emisiones”, declaró en la XI Reunión del Marco Inclusivo del BEPS (Base Erosion and Profit Shifting) de la organización internacional.
En este sentido, la OCDE consideró que se debe de analizar el ajuste de la tasa efectiva, es decir cuánto debe costar contaminar con una tonelada de CO2, planteó Lobato.
Para el catedrático de la UNAM el cambio climático no ha sido un tema de la agenda de este gobierno y no se ha tomado en serio.
Según la OCDE sólo Dinamarca, Países Bajos, Noruega y Suiza, gravan las emisiones producidas fuera del sector del transporte con una tasa superior a 30 euros por tonelada de CO2 como media.
Cuotas de enajenación de gasolinas y diésel:
- 43.69 centavos por litro, en gasolina menor a 91 octanos.
- 53.31 centavos por litro, en gasolina mayor o igual a 91 octanos.
- 36.26 centavos por litro, en diésel.
Fuente: lLey del IEPS