Lectura 3:00 min
La ignorancia mata la riqueza
Ignorancia mata riqueza. “Todo lo que se ignora, se desprecia”. Antonio Machado.
Ignorancia mata riqueza.
“Todo lo que se ignora, se desprecia”. Antonio Machado.
Definitivamente sucede en todos los ámbitos, en todos los niveles y en todo momento. Hablo aquí de lo que ignoramos en la vida empresarial, de lo que damos por sentado sin un esfuerzo mínimo de investigación, de validación. Vivimos mucho en el “creo que”, en el “así se hizo antes”, o peor aún en el “¿de veras? no lo sabía”. Estas frases las escucho en la vida real cuando la charla versa sobre temas de la empresa y, especialmente sobre requerimientos legales y fiscales en nuestras actividades empresariales.
Aún no se generaliza en nuestro país la Cultura de ser empresario, tendemos mas al intento, a ser luchones, a intentar tres, cuatro y más ocasiones la apertura y sostenimiento de un negocio. Apenas hay esfuerzos para que podamos ser Empresarios en toda la extensión de la palabra. Y esto tiene que ver con que no sabemos, no podemos o no queremos ser profesionales en lo que hacemos. Cuando abrimos un negocio, no todos estudiamos las leyes, reglamentos o normas que apliquen a nuestro giro, no todos definen de manera formal sus costos y Precios de Venta, no todos nos informamos de los principios básicos de la administración. Y es aquí en donde –recordando un juego de mesa- avanza mas la ignorancia que nuestros esfuerzos por crecer como empresarios.
Ignoramos aún los temas básicos de la contabilidad, de las ventas, de los mercados ahora tan abiertos al mundo. Llevamos muchos la idea bien fija del estanquillo de hace 50 años.
No nos interesa conocer y dominar el idioma de los empresarios, no conocemos las vocales, el ABC de la empresa. ¿Cómo es que nos aventuramos en emprender negocios, cuando no balbuceo siquiera la palabra empresa? Cuando somos buenos en lo que hacemos, queremos sacar provecho de ello, lo cual es de lo más razonable, pero se nos olvida que ser empresario tiene muchas facetas y no solo la de hacer y dominar un par de temas. La pregunta en este momento es: ¿Y qué hago cuando no sé sobre determinados temas? Pues la primera opción es investigar por cuenta propia, indagar directamente con las autoridades, créame no hay nada mejor que preguntar directamente en la fuente. Si no tengo el tiempo suficiente, es momento de pensar en ayuda externa, reconocer que, aunque somos muy buenos en algo no lo somos en todo. Este reconocimiento de mis limitaciones es el paso más difícil, pero el que mayor beneficio genera, ya que una vez dado, la ayuda llegará y en una consecuencia natural creceremos, aprenderemos y podremos ser mejores empresarios.
Abramos la puerta a la ayuda externa, a los especialistas, a los asesores. Se requiere un ejercicio de humildad que redituará en crecimiento, en generación de riqueza, en pocas palabras, cumplir nuestro sueño de manera exitosa.
Les deseo como siempre la más informada de las decisiones.
Si desea contactar al autor, escriba a contacto@kost.mx
Pablo Mendoza-Luna.