Lectura 3:00 min
Crean resiliencia económica a partir de educación e inclusión
Scotiabank creó un programa global de resiliencia económica, luego de la pandemia, que se enfoca en comunidades vulnerables.

Enfocados en temas de educación y salud, desde que estalló la pandemia en el mundo, las miras de responsabilidad social de Scotiabank cambiaron repentinamente. En 2020 de acuerdo con la experiencia en el campo y de atención a su cartera de clientes, la institución financiera identificó que quienes tenían mayor vulnerabilidad ante la crisis por Covid-19 eran las comunidades que no contaban con resiliencia económica.
Junto con la Fundación NEMI, la institución busca a través del proyecto “ScotiaINSPIRA” impactar a un grupo de 750 a 1,000 participantes en tres ciudades de la región Centro Sur del país. Los temas principales se adecuan al marco teórico sobre resiliencia económica que promueven el análisis y la práctica para generar hábitos económicos más saludables entre estas comunidades en las que ya se enfocaba la institución como son las infancias, los jóvenes y los emprendedores.
“Derivado de la pandemia, vimos una necesidad en nuestras comunidades que iba más allá de la salud y la educación. Las comunidades que más sufren la pandemia son aquellas que no tienen resiliencia financiera, quienes tenían que salir a vender en esos tres primeros meses que fueron cruciales al inicio de la pandemia. Por lo que decidimos repensar todos nuestros esfuerzos en torno a la responsabilidad social”, dijo Nora Castro, directora de Comunicación y Responsabilidad Social de Scotiabank, en entrevista para El Economista.
En este sentido las cifras indican que por la crisis por covid propició el ingreso de miles de adolescentes al mercado laboral, el 40% de los jóvenes que trabaja no alcanza el salario mínimo, mientras que el 86% por ciento labora en la informalidad, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación (ENOE).
Este programa de responsabilidad social llevó una inversión global de 500 millones de dólares canadienses; para que organizaciones y fundaciones apliquen para dar educación financiera desde nivel secundaria, universidad y con una formación continua.
“Este programa tiene tres capas, que la gente tenga acceso a la educación, que tengan acceso al sistema económico, a participar en la economía, a tener un empleo, un negocio y que ese emprendimiento y ese trabajo siempre los haga crecer, esas son las capas que tenemos para crear esta resiliencia financiera”, explicó Nora Castro.
Para estos fines Scotiabank se alió con la Universidad de Chapingo para pulir los proyectos propuestos por los emprendedores, analizar los posibles canales de distribución y otros asesoramientos que pueden ayudar a bien estas ideas.
Sin embargo, la financiera que ha tenido una presencia en México desde “el siglo pasado” también ha estado enfocada a promover la asistencia en temas de reforestación, medio ambiente, cuidado a las infancias, entre otras iniciativas con las que participa principalmente otorgando apoyo económico a fundaciones para medir los objetivos y el impacto a las comunidades.
ScotiaINSPIRA es la estrategia que engloba los proyectos con Fundación NEMI, no es el proyecto de la fundación. La inversión global de 500 millones de dólares canadienses se hará próximamente.