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Créole, los sabores de Martinica directos a México

Los suscriptores de Club El Economista vivieron la experiencia de Créole, el restaurant que trae platillos y bebidas del Caribe Francés

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La noche del jueves 27 de agosto, los suscriptores de Club El Economista asistieron a la experiencia ofrecida por el Restaurant Créole, ubicado en la Colonia Condesa de la Ciudad de México, donde se puso a prueba su paladar con dos platillos elaborados a partir de ingredientes y sazones con fuertes influencias de Martinica, una isla ubicada en el Caribe, así como de la cocina francesa. También se dio a degustar un coctel especialidad de la casa. 

Inaugurado en diciembre de 2023, Créole nace como un concepto franco-criollo con la intención de aportar más sabores a la ya gran variedad gastronómica que tiene México, dando a conocer en el país la gastronomía del Caribe Francés.

“Llevo 31 años en México, y quise contribuir humildemente a este océano de gastronomía que es México, así como esta parte del Caribe Francés que quizás no era tan conocida, y ha sido un éxito, al paladar mexicano le ha gustado mucho esta combinación franco-criolla" afirmó Olivier Rodney, fundador y propietario del Restaurant Créole.

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El primer platillo que los suscriptores degustaron tiene como nombre Accras, un platillo muy icónico de la Isla de Martinica, elaborado con una masa hecha con bacalao y una de harina, condimentado con diversas especias, ajo y chile habanero, acompañado de una salsa al gusto para darle más picor.

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El segundo platillo dado a los asistentes de Club El Economista fueron Ostiones Crispy, una especialidad de la casa, que tiene como base una canastilla elaborada con algas, en su interior contiene ostión ahumado con queso de cabra y queso gruyer gratinado, dándole esencia de la cocina francesa y ofreciendo una explosión de sabores y de texturas, ya que la canastilla de algas es crujiente, el ostión es suave y el gratinado complementa ambas.

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Por su parte, la bebida que coronó esta degustación fue un coctel llamado Rodney Punch, la especialidad de la casa. El componente principal de este coctel es un de Martinica llamado Maison Dillon de 55 grados, elaborado a base de jugo de caña, que, al mezclarse con jugo de piña, jugo de guayabas rosas, una porción de granadina syrup y jugo de limón fresco, da como resultado esta mezcla de sabores cuyo aroma y sabor de fruta fresca reflejan perfectamente al Caribe Francés.

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En palabras de Alberto Córdova, suscriptor de El Economista desde hace 25 años, la experiencia fue increíble, ya que pudo conocer más acerca de Martinica y su gastronomía, siendo los Ostiones Crispy el platillo que más le agradó. Así mismo, invitó a todo el público a suscribirse a Club El Economista, ya que todas las experiencias que ha vivido han resultado enriquecedoras. 

Si quieres ser parte de este tipo de experiencias únicas e increíbles, suscríbete a Club El Economista.

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