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Bajío y sur, con realidades económicas distintas

La brecha económica regional se amplió en las últimas administraciones federales.

La brecha económica regional se amplió en las últimas administraciones federales: el Bajío dinamizó la economía nacional, mientras el sur-sureste permaneció en el rezago.

De acuerdo con el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en el sexenio de Enrique Peña Nieto (2013-2018), el Bajío registró el mayor dinamismo económico, con una tasa promedio anual de 4.5%; le siguieron Occidente (3.2%) y centro-norte (3.1%); el sur-sureste presentó el menor crecimiento (0.6 por ciento).

En el periodo 2007-2012 (gestión de Felipe Calderón Hinojosa), los aumentos más elevados de la actividad económica se dieron en centro-norte (3.2%) y Bajío (3.1%); en la parte baja, frontera norte (1.7%) y sur-sureste (1.2 por ciento).

Los estados del Bajío, que se integra por Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes y San Luis Potosí, lograron dicha dinámica económica debido a que trabajaron en conjunto, explotando su vocación industrial, situación que no se mostró en otras regiones de México.

De hecho, estas cuatro entidades tienen un proyecto con el cual pretenden potenciar económicamente a la región: Corredor Industrial y Tecnológico del Bajío.

En noviembre del año pasado, los gobernadores de los cuatro estados firmaron el denominado Acuerdo San Miguel, con el objetivo de crear la primera zona del país que se perfile como una plataforma integrada en materia productiva, de inversión, logística y de exportación.

La línea de este proyecto es enlazar las vocaciones económicas y áreas de oportunidad de cada entidad, como las ramas automotriz, aeroespacial, agroalimentaria y turística, aunque el actual gobierno federal no ha mostrado su apoyo a esta iniciativa.

Sin embargo, la consolidación del Bajío proviene de políticas estatales de administraciones locales previas. Por ejemplo, la planta de Toyota, que se ubica en Apaseo el Grande, beneficia a los proveedores de Querétaro, mientras empresas guanajuatenses son proveedoras en San Luis Potosí y Aguascalientes.

Entre los primeros

El crecimiento de 4.5% de la actividad económica del Bajío, como medial anual en el lapso 2013-2018, fue producto del comportamiento de sus estados.

La economía de Aguascalientes incrementó 5.8% (segunda posición a nivel nacional); la de Guanajuato, 4.3% (cuarta); la de Querétaro, 4.2% (quinta), y la de San Luis Potosí, 3.7% (séptima). Es decir, los cuatro territorios del Bajío se ubicaron en el top siete.

En este sentido, por sector económico, Aguascalientes lideró el conjunto de industrias manufactureras (tasa de 7.7% como promedio de los últimos seis años), así como el comercio al por mayor y al por menor (9.7%); quedó en quinto lugar en minería (8.3 por ciento).

Guanajuato llegó al tercer peldaño en manufactura (6.1%) y al segundo en generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final (9.0 por ciento).

San Luis Potosí ocupó la primera posición en actividades primarias (8.9%) y la quinta en construcción (4.2%), mientras Querétaro obtuvo el cuarto mayor aumento en el país en producción manufacturera (5.8 por ciento).

En la parte baja

Al otro lado se encuentra el sur-sureste, con el menor crecimiento del ITAEE en todo el país entre el 2013 y el 2018 (media de 0.6%); esto fue resultado de las caídas en Campeche, (4.8%), Tabasco (2.9%) y Chiapas (0.2%), así como los aumentos por debajo de 2% de Guerrero, Oaxaca y Veracruz. La economía de Yucatán ascendió 3.2 por ciento. Campeche y Tabasco aún resienten la crisis que vivió la industria petrolera.

La gran excepción es Quintana Roo (4.8% —tercer lugar nacional—), donde, al igual que Baja California Sur (6.6% —primera posición—), que pertenece a la región centro-norte, el auge del turismo tuvo un efecto multiplicador en diferentes sectores económicos, principalmente en la construcción (edificación de centros comerciales, hoteles y viviendas).

Con Enrique Peña Nieto se impulsaron las Zonas Económicas Especiales (ZEE) para cerrar la brecha regional entre el sur-sureste y el resto de México (siete en ocho estados), aunque se anunció la cancelación de este proyecto por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador —a largo plazo se dejaría de recibir más de 42,000 millones de dólares de inversiones—.

El actual gobierno federal espera detonar el sur-sureste con el Corredor Transístmico de Tehuantepec (que sustituiría a las ZEE), el Tren Maya, la zona libre en Chetumal y la modernización y construcción de refinerías. También para la frontera norte existen programas que ayuden a impulsar su economía (zona libre y recursos para el mejoramiento urbano).

Para Bajío, occidente, centro-norte y centro del país no se han anunciado grandes proyectos federales.

estados@eleconomista.mx

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