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Minera Cuzcatlán reforesta 43 hectáreas con árboles locales
El plan de reforestación de Minera Cuzcatlán promueve la plantación de especies de distribución local de esta región de los Valles Centrales de Oaxaca.

Foto: Especial.
Compañía Minera Cuzcatlán (CMC) ha reforestado una superficie de 43 hectáreas al cierre de junio de 2022, equivalente a casi once veces la superficie del Templo y Ex Convento de Santo Domingo ubicado en Oaxaca y como parte de su compromiso y acciones contempladas en su política de medio ambiente a favor de la conservación de la biodiversidad y el uso eficiente de los recursos naturales.
Se plantaron más de 38,000 árboles con especies de distribución local de los Valles Centrales como el tunillo, garambullo, agave, copal, guamúchil, jarilla, mezquite, guaje, nopal y cazahuate.
Del total de árboles, 26,000 de ellos fueron producidos en el propio vivero con el que cuenta la Compañía Minera Cuzcatlán, donde laboran alrededor de 22 personas originarias de San José del Progreso y sus agencias municipales.
Gracias a su sistema de gestión integral enfocado en medio ambiente, la empresa ha logrado un índice de supervivencia superior al 85% en las especies reforestadas. Esto es superior a la media nacional de 63%, de acuerdo con lo reportado por la Comisión Nacional Forestal (Conafor) en 2017.
Este plan de reforestación también es una de las medidas de mitigación y compensación expresadas en los estudios de impacto ambiental y cambio de uso de suelo de la Manifestación de Impacto Ambiental de CMC avalado y aprobados por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
La subdirectora de sostenibilidad de Compañía Minera Cuzcatlán, Cristina Rodríguez, comentó que “la reforestación de las áreas cercanas a la unidad minera es relevante para el desarrollo responsable de la zona, ya que sembrar y plantar árboles contribuye a la conservación del territorio y aumenta la captación de carbono, mitigando los efectos del cambio climático”.
“Los árboles reforestados en estas áreas favorecen la captación de agua y su filtración a los mantos acuíferos. También fortalecen la conservación de la biodiversidad y el hábitat, regulan la temperatura, evitan la erosión de la tierra, aumentan la producción de oxígeno y mejoran la textura, fertilidad y protección de los suelos”, comentó.