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Geopolítica

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Giro en el caso Nisman, fiscalía cree que fue asesinado

El técnico que le prestó un arma fue citado por ser sospechoso de tener “participación primaria” en el presunto homicidio.

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Alberto Nisman - FILE - In this May 29, 2013, file photo, Alberto Nisman, the prosecutor investigating the 1994 bombing of the Argentine-Israeli Mutual Association community center, talks to journalists in Buenos Aires, Argentina. An investigation by border police has concluded in 2017 that Nisman, the man who led the probe was murdered just days after accusing then-President Cristina Fernandez of covering up the role of Iranian officials in the 1994 bombing that killed 85 at a Jewish center. (AP Photo/Natacha Pisarenko, File) - MAY 29, 2013, FILE PHOTOAP, AP, Copyright 2000 Adobe Systems Incorporated

Buenos Aires. Casi tres años después de la muerte del fiscal Alberto Nisman, un colega a cargo de la investigación de su deceso sostuvo que se trató de un asesinato y volvió a agitar las aguas de un caso lleno de puntos oscuros.

El fiscal Eduardo Taiano presentó un dictamen ante el juez de la causa, Julián Ercolini, en el que defendió la hipótesis del homicidio en detrimento de la del suicidio y le pidió que tome declaración como presunto partícipe del hecho a Diego Lagomarsino, un técnico informático cercano al fiscal fallecido.

Lagomarsino le dio a Nisman una pistola de su propiedad con la que se efectuó el disparo que lo mató. El técnico sostiene que el fiscal se la había pedido prestada porque temía por su vida y la de sus hijas.

La medida de Taiano supuso una toma de posición oficial en una farragosa causa salpicada por negligencias y con peritajes contradictorios que han apuntado al homicidio y al suicidio.

Nisman fue hallado muerto el 18 de enero del 2015 en el baño de su departamento de Buenos Aires cuatro días después de denunciar a la entonces presidenta Cristina Fernández de encubrir a los iraníes acusados del atentado contra un centro judío de Buenos Aires. Al día siguiente tenía que presentarse en el Congreso para defender su denuncia.

Al tomar su decisión, Taiano respaldó un reciente peritaje de la Gendarmería —la policía de fronteras— que sostiene que Nisman fue asesinado por dos personas que lo golpearon y drogaron para situarlo posteriormente frente a la bañera y luego descerrajarle un tiro en la sien derecha.

El fiscal dijo en su denuncia que un acuerdo firmado en el 2013 por el gobierno de Fernández e Irán con el alegado propósito de avanzar en la investigación del atentado de 1994, en el que murieron 85 personas, era una pantalla para garantizar la impunidad de los exfuncionarios y ex diplomáticos iraníes acusados. Fernández considera a la acusación un disparate jurídico.

En su dictamen, Taiano sostuvo que Lagomarsino habría dejado el arma en el apartamento de Nisman para que el autor material del crimen la empleara horas después para matarlo.

Algunos interrogantes que surgen es la forma en que habrían ingresado y salido del departamento de Nisman los supuestos homicidas y por qué Lagomarsino habría aportado su propia arma para el supuesto homicidio.

Uno de los aspectos que aún hay que dilucidar es por qué las cámaras de seguridad del lujoso edificio donde residía el fiscal no funcionaban desde días antes de su muerte y por qué datos de su teléfono móvil y sus computadoras fueron eliminados.

Pero los peritos aportados por el informático sostienen que el fiscal se infringió el disparo. Afirman además que los golpes en el cuerpo que fueron producto de su reducción, son de horas antes a su muerte.

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