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Arte clandestino: arte real
El arte no es decoración. El arte es peligroso. La pintura es un arma .
Pablo Picasso
Lo diré de una vez: el arte contemporáneo es aburrido. Es muy predecible. Todo es incomprensible o todo es provocador o todo se burla del capitalismo; y al final todo celebra el capitalismo burlándose del capitalismo y luego vendiéndose a gran precio en la próxima feria de arte.
Me explico: que el arte se venda y que tenga un sólido mercado no me molesta. Pero es aburridísimo que los artistas contemporáneos se dediquen a tratar de adivinar qué quiere el mercado y se lo den. Ya no crean obras, hacen moldes de obras. Arte blandengue.
Por eso mi artista favorito hoy en día es Banksy.
Su obra se exhibe en todas las paredes del mundo. Verá: Banksy es un grafitero. Pero de los de a de veras: de los que no le piden permiso a nadie para meterse al metro de Londres y pintar sus obras. De los clandestinos cuyas obras son perseguidas. De esos que solemos llamar vándalos.
La identidad de Banksy no se conoce. Sólo sabemos que es inglés y que tiene 34 años de edad.
Sabemos también que el anonimato es parte de su obra: un salteador de caminos no muestra su rostro, ¿verdad?
El lector puede quererme colgar en este momento. Ando celebrando a un delincuente juvenil que ya ni tan juvenil es. Sí, Banksy es ofensivo. Le ha devuelto al arte lo que ha perdido: el filo. Y sus obras son realmente talentosas.
Sus grafitis, creados con plantillas (dicen que no sabe dibujar) son alaridos. Observaciones agudas y -¡maravilla!- honestas sobre todo lo que observa.
Una vez se metió al Louvre y colgó a escondidas su versión de Mona Lisa, ¡con carita feliz! Los de seguridad se tardaron horas en quitarla.
Otra de sus fechorías: pintó en el Museo Británico, en la sección prehistórica, a unos cavernarios cazando carritos de súper. La obra se quedó tres días antes de que el staff se diera cuenta.
Banksy ha pintado en muchas partes del mundo. Entre a www.banksy.co.uk para conocer su obra.