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Opinión

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Calderón: ¿popularidad o eficiencia?

Hay que apostar en serio no sólo por la reforma fiscal, sino también por la laboral .

Ayer, como corresponde al protocolo constitucional, el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, entregó a los diputados el Tercer Informe de Gobierno de Felipe Calderón Hinojosa.

Y aunque ayer mismo se conocieron algunos puntos del documento, no será sino hasta hoy -cuando el propio Calderón lea una síntesis del pesado documento- que los ciudadanos tengamos una idea más clara de la situación del país, vista por el Ejecutivo, quien se supone es en este país el personaje mejor informado.

De lo destacado que puede leerse en el resumen ejecutivo del documento entregado a los diputados, destaca el planteamiento de seguir construyendo’’ las reformas que permitan al país mejorar su recaudación tributaria y seguir captando inversión extranjera.

La intención, desde luego, no suena mal en este escenario de crisis.

Lo que no deja de resultar lamentable es que en ese seguir construyendo’’ el país, parece que volverá a repetir la historia anual, con crisis o sin ella: sólo parches fiscales que funcionan unos meses y después deben desecharse.

Año con año, por lo menos desde los últimos 20, los diputados debaten en el paquete económico parches fiscales que se quedan muy lejos de la reforma fiscal que México requiere.

Los pretextos para evitarla han sido o las elecciones y el costo político que una reforma fiscal implicaría para sus promotores, o los intereses de los más pobres’’.

Paradójicamente, los más pobres son los menos beneficiados con los parches fiscales.

Este año no será distinto, a juzgar por las declaraciones de los coordinadores de las nuevas bancadas en San Lázaro.

Ya sea por ignorancia o por proteger sus intereses de partido, los legisladores que han debido discutir una propuesta de reforma fiscal integral han optado por la ley del menor esfuerzo’’ y, por consecuencia, de la menor captación.

De qué sirven los estudios que demuestran que la captación tributaria en el país es la menor de los países de la OCDE, menor incluso que economías relativamente iguales como la de Brasil y Argentina.

Hablar de impuestos, de una reforma fiscal, es altamente riesgoso, es impopular, no vende políticamente; al contrario, supone pasar del lado de los malos’’ porque eso quieren ver nuestros políticos.

Pero si el presidente Calderón y el secretario Agustín Carstens no están jugando con el aplausómetro’’ ni les interesan los niveles de popularidad sino de eficiencia y resultados, entonces tendrían que apostar, en serio, no sólo por la reforma fiscal sino también por la laboral, cuyas leyes se han convertido en diques para la inversión y la generación de empleos.

Total, ya pasaron las elecciones.

¿Cuál es, entonces, la apuesta de Calderón: la popularidad o la eficiencia?

Pronto lo sabremos.

Bejaranistas a la baja

Luego de tres sufridos años de convivencia’’ con la Asamblea Legislativa del DF, Marcelo Ebrard Casaubon por fin tendrá un grupo de diputados perredistas abiertamente identificados con su política -y aspiraciones, desde luego.

De los 30 diputados perredistas en la ALDF, 14 han hecho pública su filiación con Ebrard; el número podría aumentar si las negociaciones con los siete diputados de Nueva Izquierda, que sostiene Alejandra Barrales Magdaleno, la candidata más fuerte para ocupar la presidencia de la Asamblea, prosperan.

Los que están francamente a la baja son los discípulos del profesor René Bejarano, que apenas tienen nueve diputados que están vendiendo caro el apoyo a Barrales y, desde luego, a Ebrard.

Los bejaranistas tendrán, en el mejor de los casos, cinco presidencias de comisiones y el resto se repartirá entre las otras corrientes del perredismo.

Por eso se entiende como una demostración de fuerza de los mermados bejaranistas el hecho de que el secretario general del PRD en el DF, Manuel Oropeza, presione a Barrales con declaraciones periodísticas para acelerar el proceso de sucesión en el partido.

Lo que Oropeza no ha dicho es que el relevo ya es una asunto pactado y que por lo tanto sus declaraciones no hacen sino evidenciar la desesperación en la que cayó el grupo de Bejarano que, como dicen en el pueblo, fue bocabajeado’’.

Cordero, en Baja California

Si alguien pregunta por qué el secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero, no acudió a la ceremonia oficial en Palacio Nacional con motivo del Tercer Informe de Gobierno, no haga caso a las especulaciones.

El secretario Cordero se encuentra desde el lunes pasado en Baja California para supervisar personalmente la asistencia que se les brindará a los conciudadanos que resulten afectados por el huracán Jimena.

Ésta es la primera vez que un funcionario se anticipa al desastre -natural, desde luego-; con Fox, Josefina Vázquez Mota, entonces Secretaria de Desarrollo Social, vivió varios días en Chiapas y Tabasco luego del paso de otro fenómeno natural.

A ver si Cordero no se enferma del estómago, como le pasó a la hoy Diputada federal panista.

atrejo@eleconomista.com.mx

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