Buscar
Opinión

Lectura 5:00 min

El deporte nacional de la evasión fiscal

La Secretaría de Hacienda está a punto de salvar de la hoguera a uno de sus hijos más feos, pero esperanzadores en materia recaudatoria: el IETU. La Suprema Corte de Justicia de la Nación tuvo que hacer frente a la ira de la iniciativa privada que vio en el Impuesto Empresarial a Tasa Única una manera de meter en cintura a los contribuyentes que ya le habían encontrado la forma de darle la vuelta al Impuesto Sobre la Renta.

El ISR es ese hijo predilecto del fisco que por ser el más grande había recibido toda la atención. Hasta que se volvió flojo y muy permisivo. En su nombre se hicieron los más absurdos arreglos políticos y se convirtió en un instrumento artrítico de recaudación.

El IETU fue feo e incómodo desde su nacimiento, pero cubrió muchas de las deficiencias de su bien parecido hermano mayor. Hay un estudio que el Servicio de Administración Tributaria encargó al Tecnológico de Monterrey para conocer de qué tamaño es la evasión de impuestos en México.

Y justamente, uno de los más crudos pasajes del resultado final, que habrán de presentar el TEC y el SAT la próxima semana, es la evasión del Impuesto Sobre la Renta.

La primera conclusión de este estudio sobre el ISR es que dejó de representar un papel protagónico en la recaudación de impuestos. Porque si bien es de los principales gravámenes de México, su participación en la economía ha mermado de forma importante.

El ISR potencial pasó de representar 3.21% del PIB en el año 2000 a apenas 2.40% en el 2008. La disminución tiene que ver con la baja en la tasa del gravamen, pero el monto tan bajo de participación en la recaudación tiene origen en los altos índices de evasión.

Hay cifras de escándalo. La tasa de evasión del ISR para personas físicas con ingreso por arrendamiento es de 80 por ciento. Aquí están, por ejemplo, todas las rentas sin factura.

Un sector que simplemente no paga este impuesto es el de los pequeños contribuyentes, los famosos Repecos, que mantienen una tasa de evasión del ISR, nada más, de 90% y con una tendencia a la alza.

Otros amantes de la evasión fiscal son las personas físicas con actividad empresarial, con tasas de evasión que van de 70 a 80 por ciento. Entre los que pagan poco y los que de plano no pagan 1 peso al SAT.

Bueno, de qué tamaño estará el fenómeno evasor que hasta los asalariados, que se supone son los más cautivos de los contribuyentes, tienen tasas altas de evasión. Dice este estudio del TEC que durante el 2008, 15% de estas personas le daba la vuelta al pago de este gravamen. Claro que a principios del siglo era más del doble.

Donde Hacienda puede presumir más el apretón de tuercas es en el combate a la evasión entre las personas morales. De acuerdo con esta información, en el 2000 las personas morales evadían 48% del pago del ISR. Para el 2008 se ubicaba en 13 por ciento.

El caso de la evasión del IVA merece toda una reflexión aparte, sobre todo por los enormes boquetes que tiene abiertos este impuesto. Pero la tasa de evasión del IVA ha mostrado una tendencia decreciente durante los últimos años.

En el 2000, propiamente el último año del régimen priísta, la evasión era de 23.22 por ciento. Para el 2008, tiempo de la actual administración, la evasión del IVA había bajado a 17.7 por ciento.

La historia, al final, es que con todo y la disminución en la evasión de los dos principales impuestos del sistema tributario mexicano, los niveles de captación de contribuciones son muy bajos en proporción con el PIB, porque la evasión fiscal general pasó de 39.61% en el año 2000 a 23.27% durante el 2008.

Pero la economía mexicana es mucho más grande que su nivel recaudatorio. Por eso es que el TEC, además de medir el problema, algo le recomienda a la autoridad fiscal.

El primer consejo es acabar con los tratamientos especiales que permiten las leyes fiscales. Porque un consentido del fisco que no paga impuestos, porque la ley se lo permite, no es un evasor. Al menos no técnicamente.

Otro consejo del TEC es no ignorar a los evasores que aparentemente tienen una contribución marginal al gasto.

Por ejemplo, los Repecos. Una tasa de evasión de 90% estaría como para picar el orgullo de cualquier autoridad tributaria.

Hay que tener amenazas creíbles hacia los contribuyentes en caso de incumplimiento, sugieren. Además de generar señales que incrementen la percepción de que se está vigilando a los ciudadanos.

Trámites más sencillos y hasta estímulos a los cumplidos son también parte de estas recomendaciones.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete