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Opinión

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El final de las gasolineras que conocemos

Dentro de poco tiempo, estas estaciones de servicio vivirán un cambio radical, serán el primer lugar en el que los mexicanos notaremos la reforma energética.

Ahora son un poco más de 10,000. Hay grandes, medianas y pequeñas, pero todas pertenecen a la misma familia. Se llaman igual y se visten igualito. Mírelas bien, tómeles una foto. Dentro de poco vivirán un cambio radical.

Las gasolineras serán uno de los primeros lugares donde los mexicanos notaremos la reforma energética. Falta la presentación y aprobación de las leyes secundarias, pero la transformación está trazada. En territorio mexicano habrá estaciones de servicio que operarán bajo marcas como Chevron, Exxon y BP, por citar sólo algunas. Éstas pondrán a disposición del consumidor mexicano gasolina o diésel no producido por Pemex.

Aumentará el número de gasolineras, porque el mercado mexicano de combustibles es enorme y porque aquí hay una baja densidad de estaciones de servicio. Cada mes se venden gasolinas con un valor aproximado a los 28,000 millones de pesos. En México hay una gasolinera por cada 1,200 automóviles que circulan. En Argentina hay una densidad tres veces mayor, y en España y Francia es el doble. En Estados Unidos, hay 160,000 estaciones de servicio, 16 veces más que en México.

Vendrá una pérdida masiva de empleos, advierte el dirigente de los empresarios gasolineras, Pablo González Córdoba. Las empresas estadounidenses utilizan bombas que despachan automáticamente, sin apoyo de personal. Eso se vive cotidianamente en Estados Unidos y se empezará a vivir en México.

¿Qué tan rápido ocurrirá esto? Depende de la redacción de las leyes secundarias. Lo único seguro es que la entrada de gasolineras estadounidenses se producirá con mayor fuerza en los estados del norte y, en particular, en las ciudades de la franja fronteriza. La razón es muy simple: una empresa que tiene almacenes de combustible en el sur de EU podría fácilmente surtir una estación de servicio en el norte de México. No requerirá enormes inversiones iniciales para operar en nuestro país.

La operación de estaciones de servicio en el centro y sur de México requerirá inversiones mayores. Los tanques de almacenamiento y la red de pipas o ductos, por ejemplo. Tardarán, quizá, pero llegarán. Las estaciones de servicio ofrecerán diferentes precios, calidades y promociones.

Las gasolineras que ahora están con Pemex podrán cambiar de camiseta , si alguno de los extranjeros les ofrece mejores condiciones que la paraestatal.

No descartemos la entrada de gigantes comerciales al negocio de la venta de gasolina al menudeo. En Inglaterra, el líder de las minoristas, Tesco, es también el líder en la venta de combustibles para automóviles. Encontró sinergias casi imbatibles: el uso de los estacionamientos para albergar estaciones de servicio y la posibilidad de hacer promociones cruzadas, del tipo compre más de 300 libras en la tienda y reciba gran descuento en su próximo tanque de gasolina.

La gran época de oro de las gasolineras se terminó hace más de una década, afirman los empresarios del sector. Se quejan de las condiciones actuales, porque las comparan con periodos donde una sola estación bastaba para vivir como rico. Se quejan, pero más les vale tomarle una foto a sus balances de resultados actuales. Los tiempos que vienen serán más duros para ellos. Habrá competencia en una escala que no hemos visto.

Los consumidores ganarán en calidad y precio. Sólo queda por saber cuánto tardaremos en verlo.

lmgonzalez@eleconomista.mx

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