Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

El porfirismo regresa triunfante

Las compañías petroleras se valieron de todo tipo de presiones para lograr concesiones de tierras en donde realizar las exploraciones. Por otra parte, disfrutaron de amplios privilegios otorgados por el gobierno –principalmente exención de impuestos-, que permitieron su rápido enriquecimiento .

Este párrafo de un folleto sobre la expropiación petrolera editado por la UNAM en 1986 describe las condiciones de llegada de las compañías petroleras extranjeras para la explotación de los hidrocarburos del país hacia 1887.

Casi podría calcarse este párrafo para describir las condiciones que está ofreciendo el gobierno de Enrique Peña Nieto para la actual privatización de los recursos energéticos mexicanos con las reformas a los artículos 27 y 28 de la constitución y las leyes secundarias en la materia que en este momento están aprobando los senadores (del PRI, PAN y PVEM) y que próximamente aprobarán los diputados.

El 24 de diciembre de 1901, Porfirio Díaz expidió la Ley del Petróleo cuyo contenido no deja de sorprender con la semejanza que guarda con la Ley de Hidrocarburos aprobada por los senadores la noche del jueves 17 de julio.

La ley de 1901 y la ley de 2014 son fieles al mismo espíritu capitalista de poner por encima de todo el interés de los inversionistas y la explotación petrolera como actividad preponderante sobre cualquier otra actividad económica o deseos y derechos de los pueblos y comunidades que habitan los territorios susceptibles de contener hidrocarburos en el subsuelo. Véanse estos párrafos del artículo 3º de la ley porfirista:

V. Para el mismo establecimiento a que se refiere la fracción anterior, y cuando se trate de terrenos que sean de propiedad particular, los mismos concesionarios tendrán el derecho de expropiar a dichos particulares ( ) VI. Las empresas tendrán, además, el derecho de establecer tuberías para conducir los productos de la explotación por los terrenos de propiedad particular que sean necesarios, a fin de facilitar su venta y siempre que no sea con el objeto de establecer un servicio en el cual dichos productos sean consumidos .

Los conceptos de expropiación, servidumbre de paso, ocupación temporal de territorios para la explotación petrolera están contenidos ya en la ley porfirista y se repiten en la ley impulsada ahora por Peña Nieto.

Hablamos de cambios legales mayores que en la práctica regresan buena parte de la constitución y leyes de diversos aspectos económicos y sociales a como estaban en el porfiriato, antes de la revolución mexicana.

Sin que se declarara como tal, el Congreso de la Unión del país está actuando en los hechos como un congreso constituyente. Las llamadas reformas estructurales impulsadas por el gobierno de Enrique Peña Nieto y avaladas en las cámaras de diputados y senadores están tomándose atribuciones que el mismo derecho liberal concede sólo a los constituyentes. Y lo están haciendo para asaltar el patrimonio nacional, actuando como un Robin Hood corporativo para expropiar territorios y derechos de pueblos para ponerlos al servicio de la acumulación de capital. Es el modelo de la acumulación por despojo en su máxima expresión. El porfiriato regresa triunfante, recargado, pero igual de soberbio y ciego como el anterior.

Twitter: @rmartinmar

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete