Buscar
Opinión

Lectura 4:00 min

El teléfono de Jacobo Zabludovsky

Buscando información sobre terremotos y demás catástrofes naturales –¡qué tan cerca parece el apocalipsis en ocasiones! encontré las célebres imágenes de Jacobo Zabludovsky durante el terremoto del 85, ésas en las que narra cómo está toda la ciudad destruida, desde el teléfono de su automóvil.

Si no recuerda la escena que le menciono, tome 29 segundos para observarla en este video. Detecte, en un momento menor a tres segundos, a Jacobo subido en su auto, con la bocina de un teléfono 100% alámbrico, muy similar a los que se usaban en casa en ese entonces.

Cuando vi esa imagen de niña, me resultó de lo más natural: Jacobo contando noticias desde el teléfono de su automóvil. (Por cierto, ¿quién manejaba mientras él aguantaba el llanto para hacer sus crónicas? ¿E l chofer que le daba Televisa?).

Pero hoy, a casi 25 años de la situación, quizás usted se haya preguntando lo mismo: ¿cómo pudo el señor Zabludovsky hacer una llamada móvil , en un año en el que la telefonía portátil era prácticamente inexistente?

Me remonto a aquello que llaman arqueología tecnológica para hacer un poco de memoria: la telefonía móvil (no se le llamó celular hasta mediados de los años 90) llegó a México quizás en 1975, sólo en el Distrito Federal, como un mero experimento científico.

Para 1980, empezó a comercializarse pero únicamente en los sectores adinerados, a través del operador AT&T y el fabricante Motorola. El mercado objetivo eran justamente los conductores de automóviles de lujo. Registros oficiales de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes aseguran que fueron únicamente 600 personas las que tenían acceso a este servicio, porque eran quizás, los pocos que podían pagarlo. Jacobo era uno de ellos.

Instalar un teléfono en un auto costaba alrededor de 3,000 dólares, que convertidos a pesos de aquél año, resultaba una auténtica fortuna. El aparato en cuestión, tenía además, el precio de 4,000 dólares.

A mediados de los 80, México vivía una de las crisis financieras más agudas, y sin embargo, la estrella de los medios de comunicación de ese entonces, se daba el lujo de transmitir a través de un aparato que a Televisa le costó más de 1,000 pesos por minuto.

"Estoy llegando a mi casa de trabajo, donde he pasado más tiempo, a lo largo de mi vida, que en mi propia casa y está totalmente destruida ". Fueron más o menos sus palabras Si hiciéramos cuentas, por este mensaje se pagó más de lo que ahora cuesta una computadora.

Era la época en la que el concepto de brecha digital –¿se usaría ya ese término? sonaba realmente ridículo. Sólo 600 personas en el país podían darse el lujo de hacer una llamada, de más de tres minutos, desde su auto. En tanto que sólo 3.7 millones de mexicanos, de un total de 70 millones que había en México en 1985, usaban la telefonía fija.

Hoy, a 25 años, hablar de brecha digital sigue resultando ridículo. Pues aunque Jacobo ya no es el único privilegiado que puede hacer una llamada telefónica desde un auto: ya son 75 millones de mexicanos, de un total de 107 millones, que pueden hacerlo, a menos de un peso por minuto, el avance y la innovación tecnológica sigue considerándose un lujo.

¿Si México volviera a sufrir un terremoto de gran intensidad, qué artefacto privilegiado usará Jacobo para narrarnos la catástrofe? ¿Usará Blackberry o iPhone? ¿O de plano sus colegas más jóvenes ganarán ventaja mandando la nota a Twitter, a través de un Nokia?

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete