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“Expectativas inflacionarias e incertidumbre”

“La incertidumbre que proviene del conocimiento (saber lo que no sabes), es diferente de la incertidumbre que proviene de la ignorancia”. Isaac Asimov, autor de ciencia ficción.
En los últimos días, la Reserva Federal de EU y el Banco de México, han puesto de manifiesto que el fenómeno inflacionario observado prácticamente en los últimos 18 meses, no será controlado en el corto plazo y su efecto será más duradero que lo anticipado. Existe incertidumbre sobre la trayectoria del crecimiento económico futuro, tanto por fenómenos actuales y otros aún potencialmente desconocidos así como por el efecto de las medidas anti inflacionarias.
Banco de México llevo a cabo un recorte de su expectativa de crecimiento para el próximo año que en el escenario base será de apenas 1.6%, contra 2.4% que había previsto apenas en el mes de junio pasado.
Banco de México ha venido revisando de forma sistemática este año las proyecciones de inflación, en febrero habían proyectado para el 2022 una inflación del 4.6%, pero todo apunta a que la inflación hacia el final del año estará mucho más cerca de 8%, dado que las previsiones sobre el que ya había alcanzado su punto máximo en el año, no se han cumplido. La encuesta realizada en el mes de junio de este año tuvo un crecimiento de la expectativa de la inflación anual de 6.8% para situarse en 7.5 por ciento.
Como se ha comentado en otra colaboración, los procesos inflacionarios se parecen mucho a las locomotoras. Cuesta trabajo que agarran velocidad, pero una vez que ello ocurre el proceso de frenado es bastante más complejo. Entre las razones fundamentales de ello, está el hecho de que la presión en precios típicamente genera, sobre todo en países con cierta orientación económica, efectos de ajuste pronunciado a nivel salarial que, en caso de no estar bien analizados e implementados, típicamente alimentan nuevamente el crecimiento de los precios.
Por otro lado, bajo fenómenos de inflación local y global, son múltiples los factores coyunturales que pueden estar cotidianamente y de forma más sostenida, alimentando la presión sobre precios al productor y consecuentemente reflejándose en los precios finales a los consumidores.
Otro factor relevante, se refiere a las expectativas de inflación. También como se ha comentado al respecto, los agentes económicos que toman decisiones de la formación futura de sus propios precios, típicamente, durante procesos inflacionarios más acelerados de lo común, tienden a ajustar sus precios al alza en mayor proporción, tratando de compensar anticipadamente el efecto de la inflación que suponen existirá en el futuro. Cuando ello ocurre, fenómeno al que se refiere como expectativas de inflación no ancladas, el proceso de frenado de la inflación resulta más complejo y tardado de realizar.
El problema de la inflación se da además en un entorno de bajo crecimiento y de una expectativa casi cierta de que el alza de tasas todavía no termina de mostrar el efecto que tendrá en el crecimiento económico futuro, además de que es evidente que el ciclo de alza aún no concluye.
Para muchos analistas, al alza de tasas de referencia en países como Estados Unidos, tarda en reflejarse a nivel de precios y de control de inflación, entre 12 y 18 meses. Ello implica que todavía no resentimos el efecto de una potencial reducción de la actividad económica estadounidense, o de una recesión en el peor de los casos, dentro de la economía mexicana.
La conjunción entre la incertidumbre sobre la trayectoria de nivel de precios y sobre el futuro del crecimiento económico, obligan a una discusión seria, profunda y meditada sobre las políticas públicas necesarias para evitar distorsiones mayores y más profundas que las que hoy enfrentamos.

