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Opinión

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Farsantes del Bicentenario

Afirma la SEP (comunicado 150, del 19 de septiembre del 2010) que El Coloso que se incluyó dentro del espectáculo representado en el Zócalo, la noche del Grito del Bicentenario, no retrata ningún personaje (histórico) en particular y no tiene una identidad específica . Lo que no tiene nombre -ni apellido- es el intento de los voceros del titular de esa dependencia, Alonso Lujambio, de querer tergiversar los hechos y engañar a la sociedad con verdades a medias y explicaciones a modo.

Nadie inventó que la escultura monumental estuviera inspirada en el contrarrevolucionario Benjamín Argumedo, El Tigre de La Laguna. Fue su autor, Juan Carlos Canfield, quien posteó esa información en la red social Flickr. Claro que después se arrepintió, en una burda imitación de lo hecho por el intérprete y compositor Aleks Syntek, quien enmudeció cuando recibió comentarios desfavorables a su Son del Bicentenario .

Canfield y sus socios de la compañía teatral Línea de Sombra ya habían causado polémica antes. El año pasado contratado por el gobierno de Nuevo León, creó una marioneta gigante -escultura cinética, le llama– que buscaba impactar a los miles de visitantes del Forum de Monterrey. Le llamó Luca; representaba a un niño de 14 años y 7.5 metros de alto.

Para nosotros, una escultura Informa, como un mensaje enviado al futuro , ha explicado el joven autor, originario del DF, observador de las vibraciones energéticas, lumínicas y acústicas que emiten los seres vivos y los diferentes elementos de la naturaleza , quien jura sólo haber considerado razones estéticas para hacer esta representación del general Argumedo.

No podría ser de otra forma. Lo que resulta inexplicable es que nadie, ya fuera en el Instituto de Estudios Históricos de las Revoluciones de México o en la SEP, emitiera alguna opinión o advirtiera sobre la polémica que desataría esta monstruosa ofrenda a menos que se intentara lo contrario y se quisiera hacer una reivindicación extemporánea a uno de los militares más leales al maderismo. Hace unas semanas ya vimos que después de que se exhumaran los restos de los insurgentes que reposaban en el Ángel de la Independencia, el gobierno calderonista rescató del olvido histórico a Víctor Rosales. Lástima que ya concluyó la miniserie Gritos de Muerte y Libertad que emitió Televisa; quizá se habría convertido en una estrella más de El Canal de las Estrellas.

En desagravio, los funcionarios federales podrían argumentar que Instantia Producciones –la filial mexicana de Spectac Productions, la empresa del show maker australiano, Ric Birch– fue la que contrató al joven escultor. Que él y su socio italiano Marco Balich trataron –sin éxito, está claro– que los asistentes al Zócalo vieran el espíritu insurgente (sic) en dimensiones épicas, con música tipo Vangelis. Los festejos del Bicentenario, ¿como si fueran Blade Runner o Apocalipsis Now?

Quizá nos hizo falta una pulsera de tonos tricolores o dorada, de ésas que tanto se disputaron entre los mandos medios y superiores de la administración pública federal, para acceder a las gradas instaladas al pie del Palacio Nacional. Desde esa perspectiva, obviamente, se vieron las cosas distintas.

Alonso Lujambio anunció la fiesta más grande jamás realizada en México, para el 15 de septiembre. Vaya que nos quedó a deber. Ojalá y no pase lo mismo con su promesa de informar con precisión y detalle de los gastos que generó este carnaval patrio. No puede, no debe fallar en el cumplimiento de la instrucción presidencial de actuar, en este caso, con total transparencia y rendición de cuentas permanente .

A todas luces, resulta insuficiente la divulgación de una liga al Sistema Infomex en la que aparece el listado de contratos asignados por la Comisión Organizadora de los Festejos con sus proveedores. Esa información de todas formas ya era pública y el mérito de que se conociera es de un ciudadano curioso, que en ejercicio de su derecho, requirió copia de todos los convenios que involucraran a Instantia Producciones.

Gracias a esa petición -y a un afán de rendición de cuentas promovido desde la Secretaría de Hacienda, fue que se supo que el contrato tuvo un monto de 670 millones de pesos, que en teoría deberían abarcar las vestimentas, los carros alegóricos, los artistas, los juegos pirotécnicos, la iluminación, los escenarios, los ensayos, el montaje y el desmontaje y los gastos de logística.

En lugar de hacer caravana con sombrero ajeno, la SEP debería informar, por ejemplo, de los derechos pagados por las televisoras que transmitieron el desfile del Bicentenario y el espectáculo del Zócalo. Allí es donde Birch obtuvo su verdadera ganancia.

EFECTOS SECUNDARIOS

VACANTE. Ante el fallecimiento del ministro José de Jesús Gudiño, ya se adelantan los posibles sustitutos. En casi todas las ternas figuran el expresidente de la CNDH, José Luis Soberanes, y la actual presidenta delTribunal Electoral del Poder Judicial, Maricarmen Alanís, que si bien ha manifestado su interés por integrarse a la Corte, ha dicho que lo decidirá después de las elecciones del 2012 pero este imprevisto podría modificar sus planes. Habrá que revisar el activismo de la exfiscal electoral, Arely Gómez, quien buscaría ese mismo cargo, aunque está peleada con parte del calderonismo.

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