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Peligro para México
Lo que no se aprende en la familia ya se lo llevó el viento. ¿Estaremos en un proceso irrefrenable de naquización? ¿Nos convertiremos en Nacolandia?...
El nombre naco viene del ópata (lengua propia de una rama de los indios pimas) y quiere decir nopal o cactus. Hay municipio y cabecera Naco en Sonora, en la frontera con EU; su contraparte es Naco, Arizona. Pero naco también es, según Santamaría, el torpe, ignorante e iletrado , refiriéndose a los indígenas guerrerenses. Muchos han escrito sobre los alcances del término, desde Paz hasta Monsiváis, pasando por Bonfil, y muchos coinciden en que es clasista y discriminador. Así fue respecto de los aborígenes, los menos nacos de todos porque son humildes, porque están, para su fortuna, segregados, aún no occidentalizados, ni neoliberalizados, que capitalizados sí lo están por sus usos, sus costumbres y sus tierritas. Luego el naco autóctono tiene un valor: leemos en el de mexicanismos lo siguiente de Vicente T. Mendoza, ¡Ay! Puxco (¿pálido?) Simón Tiburcio,/si supieras que tus nacos/son carne rebelde y brava/y no muñecos de trapo .
Naco, para mí, es el individuo grosero, mal hablado y peor vestido, tira basura en la calle, ignorante, prepotente, presumido, soberbio, obscenamente salaz, tiene dinero pero no educación, lo cual es la peor combinación posible, es mucho más sencillo hacer dinero, volverse medianamente rico, que tener nociones elementales de civismo. Así, el naco está en todas partes, mujeres y hombres, morenos y blancos, de cualquier edad menos la infantil, ricos o de clase media y hasta algunos pobres.
Un naco típico, para mí, es el señor ?Cuauhtémoc Blanco. Insultó soezmente a una mujer árbitro al no gustarle una decisión. Presidente municipal de Cuernavaca por la intercesión del Espíritu Santo, que obró a través de un misterioso partido político, el Social Demócrata, 39,000 votos, ¡excelente participación ciudadana! El ídolo, tan malo el pinto como sus admiradores, llegó a su ridículo partido-homenaje en una lujosa camioneta Cadillac, seguida de una escolta de dos grandes pick-ups con numerosos soldados. Ni el presidente. Prueba fehaciente no de nuestra globalización, sino de nuestra inexorable globerización.
¿Cómo revertir este fenómeno cada vez más extendido de padres nacos-hijos nacos? Lo que no se aprende en la familia ya se lo llevó el viento. ¿Estaremos en un proceso irrefrenable de naquización? ¿Nos convertiremos en Nacolandia? ¿Llegaremos a decir, con Saramago, la verdad es que somos un pueblo de patanes ?
Eso sí es un peligro para México. Trump es lo de menos.