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Opinión

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Star Wars cambia guion por Trump: posverdad

La hipervulnerabilidad de los seguidores de Trump es un reflejo del carácter del propio presidente electo. De no existir una Constitución, Estados Unidos sería gobernado por un Calígula transmoderno a partir del 20 de enero.

Donald Trump tiene una de las peores enfermedades humanas: odia a quienes lo critican, y en un país que se distingue por la libertad de expresión, llegar a tener un presidente que derrocha tiempo revisando lo que se publica sobre su persona representa algo más que una amenaza.

Pensemos en tres casos. El primero de ellos, Starbucks. Pocos días antes de las elecciones, Donald Trump hizo pública su idea de sabotear a la cadena de cafeterías porque ésta estaba evaluando colocar vasos con diseño navideño más sencillo que en anteriores ocasiones. Trump, emperador en la era de la posverdad, mintió al asegurar que la cafetería cancelaría sus tradicionales vasos navideños: Tengo uno de los más exitosos Starbucks en la Torre Trump. ¿Tal vez podríamos boicotear a Starbucks? Si soy elegido presidente, todos vamos a decir feliz Navidad . La idea banal de Trump dio un giro político cuando se reveló el sentido verdadero de su mensaje: convencer a cristianos de Iowa y Carolina del Sur sobre su afinidad por la Navidad, a cambio de votos. Algunos de los líderes cristianos criticaron la posición secular de la cafetería para lanzar una batalla en contra de la Navidad , impidiendo a los empleados a expresar su emoción por la Navidad.

El segundo caso corresponde a Kellogg, empresa de cereales. Este año decidió retirar pautas publicitarias al portal de Internet Breitbart, cuyo editor general se convertirá en uno de los personajes más importantes de la Casa Blanca, Steve Bannon. El próximo cerebro estratégico de Trump decidió emprender un boicot contra Kellogg por acto de discriminación e intenso prejuicio . Kris Charles, vocero de Kellogg, aclaró que la decisión no tuvo nada que ver con la política . Sobra decir que Steve Bannon es un entusiasta antisemita y antiinmigrantes.

El tercer caso es Star Wars. Una mentira seductora en redes sociales se convierte en una máxima. Jack Posobiec, un activista de ciudadanos por Trump, escribió que, para la nueva película de la saga, Rogue One, fueron reescritas algunas partes del guion y vuelto a filmar escenas con el objetivo de criticar a Donald Trump. #DumpStarWars (planta a Star Wars). Los 17 millones de seguidores de Trump en Twitter reaccionaron. En 24 horas la mentira había sido retuiteada 120,000 veces.

Lo que no fue mentira es que dos de los guionistas de la película, Chris Weitz y Gary Whitta, escribieron mensajes en contra de Trump durante la campaña. Weitz escribió: el Imperio es una organización supremacista blanca . Mientras que Whitta complementó: A la que se enfrenta un grupo multicultural encabezado por una mujer , en clara referencia a Hillary Clinton. En el momento en que ambos se percataron de la subida en el termómetro Trump, borraron los mensajes. Mala suerte. Los efectos explosivos ya habían tocado las fibras más finas de los fans de Trump.

A Diego Luna no le ha tocado coscorrón de los trumpistas. Él no escondió críticas hacia Donald Trump, es coprotagonista de la película, pero en recientes semanas no a vuelto hablar sobre el presidente electo.

Trump no ha entrado a la Casa Blanca, pero parece que lleva un año en ella. La mejor hipótesis es que Trump se está divirtiendo como presidente electo porque no tiene compromisos que le obliguen a estampar su firma en documentos oficiales. La peor, que el vulnerable Trump no cambiará en los próximos cuatro años.

Las conferencias de prensa de Trump se convertirán en un ejercicio filosófico: ¿Verdad o posverdad?

@faustopretelin

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