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Política

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“¡Shhh!, ahí hay un halcón”

Recientemente esta localidad fue catalogada por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal como la cuarta ciudad más violenta del mundo.

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Ciudad Victoria, Tamaulipas. “¡Shhh!, ahí hay un halcón, no hables muy fuerte; están escuchando todo lo que estamos diciendo”, dice una de las integrantes de la familia Luna, una mujer de unos 50 años cuyo rostro muestra signos de zozobra.

La mujer interrumpe a su hija de unos 30 años, quien se explaya al contar qué es lo que pasa en Ciudad Victoria desde hace lustros: la inseguridad que padecen, el miedo de hablar sobre lo que pasa y la desconfianza sobre la información que circula con respecto a esta situación por la que transita la ciudad norteña y el estado entero.

“¡Shhh, no hables tan fuerte!”, reitera la mujer. Clava la mirada a unos metros de su ubicación, a una jardinera aledaña ubicada en el centro de Victoria, en las inmediaciones de las instalaciones de la Universidad Autónoma de Tamaulipas en donde se encuentran dos hombres jóvenes, quietos, como esperando algo, sentados, con bicicletas recargadas en sus piernas.

Pocos minutos después se van ambos hombres, sin gran alarde, como dos transeúntes más por el centro de la localidad, son objeto por un momento de la desconfianza que puede percibirse entre los habitantes de la ciudad.

Para entonces la familia Luna, compuesta por cuatro integrantes: una pareja de abuelos, una joven madre y su pequeña niña de unos cinco años, continúan sus relatos sobre lo que consideran es una situación “insostenible” en materia de inseguridad en la ciudad.

“¡El pueblo es un cero a la izquierda!”, exclama el abuelo de la familia, quien es trabajador en la Universidad Autónoma de Tamaulipas; falta empleo, sin empleo claro que habrá delincuencia, remata el habitante de la ciudad catalogada recientemente por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal como la cuarta ciudad más violenta del mundo.

Las estadísticas señalan lo que los discursos políticos tratan de evitar y es que a Victoria, como es conocida la ciudad, capital de Tamaulipas, la aquejan diversos delitos, la mayoría con índices por arriba de lo registrado en la entidad y en el país.

La falta de oportunidades en la ciudad es un aliciente para migrar, así lo ve Alexis Martínez, un joven egresado de la Universidad de Tamaulipas, de 22 años.

Alexis, quien se graduó en la carrera de Trabajo Social, afirma que buscará migrar a Monterrey por la falta de oportunidades en su natal Victoria y es que, expresa, sólo ha conseguido trabajo en una maquiladora cercana que no tiene que ver con su profesión.

“No hay mucho aquí, la inseguridad es cosa de todos los días”.

Esta misma percepción es compartida por Fernando, un hombre entrado en los 40, quien ha decidido no dar su verdadero nombre.

Le pone fecha a la descomposición de la ciudad: fue a partir del 2009, indica, cuando la inseguridad invadió a Victoria y cuyos orígenes están, a su juicio, en la operación del Cártel del Golfo y los llamados Zetas, aunque dice, ahora hay un nuevo cártel del cual no se sabe mucho, pero cuyas operaciones ya han llegado al conocimiento de la población.

La falta de oportunidades la define de manera contundente: “No tiene caso estar trabajando para ellos”, señala con un semblante duro que reafirma con un manoteo.

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