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Política

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Sistema penal vs menores exacerba ?el crimen

La exposición al crimen en las cárceles lleva a los jóvenes a ver en éste una vía de supervivencia.

Las deficiencias y abusos a los derechos humanos en los centros de detención juvenil mexicanos sugieren que el sistema, en lugar de rehabilitar, criminaliza, y con ello, se corre el riesgo de exacerbar el alza del crimen juvenil, destaca InSight Crime.

Tras revisar el informe Justicia para adolescentes en México del Centro de Investigación para el Desarrollo A.C. (CIDAC), el think tank especialista en crimen organizado destaca que la combinación de falta de educación y de oportunidades laborales más la exposición al crimen organizado generalizado llevan a muchos jóvenes de toda Latinoamérica a caer en la delincuencia. La eficiencia del sistema penal y judicial del país puede hacer mucho para mejorar o agravar este problema .

El documento del CIDAC analiza datos del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica, así como cuestionarios respondidos por 167 jóvenes detenidos en Durango y Baja California.

La investigación de la no gubernamental arroja que casi la mitad de la muestra denunció abusos físicos y emocionales durante su detención, mientras que más de 40% indicó haber sido amenazado o intimidado. Más de la mitad de los encuestados dijeron que consideraban el trato recibido como malo o muy malo.

InSight Crime expone que los jóvenes a quienes se niegan sus derechos legales básicos y sufren abuso de las autoridades tienen probabilidades de perder la confianza y el respeto en el sistema judicial. Además, si se los tiene en malas condiciones junto con criminales y pandilleros curtidos, como suele ser el caso, tienen más probabilidades de convertir el delito en una opción de supervivencia, dentro y fuera de las cárceles.

Sostiene que tales condiciones tienen el potencial de criminalizar aun más a los jóvenes infractores mexicanos, y de convertirlos en criminales más peligrosos.

InSight Crime advierte que si México continúa descuidando y abusando de sus jóvenes delincuentes, puede terminar como Guatemala, Honduras y El Salvador, donde las prisiones se han convertido en centros del crimen organizado controlados por las pandillas y en caldos de cultivo para criminales recalcitrantes.

Este proceso comienza muchas veces en los centros de detención juvenil, que en los últimos años han visto estallidos de violencia brutal entre prisioneros y sangrientos motines, todo lo cual ayuda a forjar una nueva generación de pandilleros y criminales , concluye InSight Crime.

ana.langner@eleconomista.mx

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