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El vice primer ministro chino promete más apoyo; PIB crecerá 5% en el 2025
La inversión extranjera directa en China cayó 13.4% anual o 13,500 millones de dólares en enero.

El vice primer ministro chino, Ding Xuexiang, prometió el jueves más ayudas de Pekín, a la segunda economía del mundo, que, dijo, había comenzado bien el 2025 y estaba en camino de alcanzar el objetivo de crecimiento de este año, impulsada por los avances en Inteligencia Artificial y otras tecnologías.
Su discurso de apertura en una cumbre empresarial y política en la provincia insular de Hainan ocurre en una semana en la que Pekín ha montado una ofensiva de seducción para atraer nuevas inversiones extranjeras a su ralentizada economía y protegerse de las tensiones geopolíticas latentes.
Los dirigentes económicos chinos han puesto la expansión de la demanda interna como prioridad este año, mientras intentan amortiguar el impacto de las salvas arancelarias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pero han tenido dificultades a la hora de calmar las preocupaciones de los inversionistas extranjeros sobre la durabilidad de la recuperación pospandémica en curso en la economía de 18 billones de dólares.
“En los dos primeros meses de este año, la economía comenzó de manera estable, continuando el impulso de recuperación observado desde el cuarto trimestre del año pasado”, dijo el sexto dirigente de más alto rango en China a los delegados en el Foro de Boao.
“El objetivo de crecimiento de este año, en torno a 5%, se ha determinado mediante cálculos cuidadosos y una planificación meticulosa y se apoya tanto en el potencial de crecimiento, como en unas condiciones favorables, junto con unas medidas de política económica firmes”, dijo Ding.
“Se aplicarán políticas macroeconómicas más proactivas y eficaces para expandir de forma integral la demanda interna y estabilizar el comercio exterior y la inversión”, añadió.
Desde la pandemia del Covid-19, los inversionistas extranjeros se han mostrado reacios a invertir en China, debido a la preocupación de las empresas por la geopolítica, el endurecimiento de la normativa y unas condiciones más favorables para las empresas estatales.