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México ya tiene ciudad autosustentable
Santiago El Pinar , un proyecto que promueve la concentración de la población rural para facilitar la atención de sus necesidades básicas de la población.

Ubicada en los Altos de Chiapas se encuentra Santiago El Pinar, la primera ciudad autosustentable del mundo que cuenta con casas ecológicas diseñadas para ahorrar energía y agua a través de la integración de diversos servicios.
Para la construcción de esta ciudad se invirtieron más de 357 millones de pesos, con los que se beneficiarán a más de 1,000 familias que antes estaban distribuidas en 14 localidades con carencias de agua potable, drenaje, alumbrado público, servicios de educación y salud.

Con esto, México se adelanta a Abu Dhabi en los Emiratos Árabes, que planea una ciudad cero emisiones de gases invernadero y cero desperdicios que incluye zonas especiales económicas y un centro de innovaciones.
Santiago El Pinar cuenta además con una planta de tratamiento de aguas residuales que permitirá limpiar el agua ya utilizada y destinarla a usos productivos.
También cuenta con granjas avícolas, invernaderos, un complejo integral para procesamiento de café, viveros y una planta ensambladora de muebles, que impulsarán la economía de la región.

Durante la inauguración, el presidente Felipe Calderón aseguró que en México se están construyendo ciudades rurales, porque la idea es buscar que la gente viva junta.
Uno de los datos interesantes de esta ciudad es que fue construida por la dispersión de la población, pues estaban integrados en cinco comunidades por 115 familias ubicadas en la cabecera municipal.
El proyecto contempla la construcción de 465 viviendas nuevas y la rehabilitación de 489, para beneficiar a 10 localidades.
Junto a las casas se ubica la zona comercial, un mercado de 10 locales donde se abastecerán de carne, frutas y verduras, artículos de ferretería y habrá una cocina económica; los microempresarios que los atiendan serán capacitados por personal de la Secretaría de Economía.

Santiago El Pinar antes era una zona de casas de madera, pisos de tierra y fosas sépticas; hoy es una pintura de colores donde sus más de 2,800 habitantes lucharán por dejar atrás el estigma de la marginación y la pobreza.