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En México, no pasa nada
Hace algunos años, Don Enrique González Pedrero contaba que visitaba con frecuencia a Don José Pagés Llergo, director de la revista SIEMPRE, para comentarle sus preocupaciones de cómo se veían las cosas desde la UNAM y la respuesta siempre era la misma: “en México no pasa nada”.
En una ocasión llegó don Enrique con la preocupación de la toma de la UNAM por parte del Ejército y la respuesta de Pepe Pagés fue, “bueno, en México no pasa nada, hasta que pasa y, cuando pasa, no pasa nada”.
La anécdota viene al caso por el miedo que sigue teniendo muchas personas sobre López Obrador, es frecuente escuchar que va a acabar con las instituciones, que con su último decreto ya dio un golpe de Estado, que en los próximos tres años va a nacionalizar varios sectores y propiedades, que se va a reelegir o que vamos camino al comunismo.
Es cierto que López Obrador ha tomado decisiones verdaderamente, perdón por la expresión, estúpidas, pero de eso a que nos esté llevando al comunismo o vaya a dar un golpe de Estado hay una gran diferencia.
Una de sus mayores tonterías fue la cancelación del aeropuerto de Texcoco, que va a tener consecuencias durante muchos años, ya que el aeropuerto de Santa Lucia es muy pequeño para las necesidades de la Ciudad de México.
Ha habido otras decisiones equivocadas como la cancelación de la cervecería, la persecución fiscal, el querer convertir todos los delitos en graves, el intento de controlar el INE y el Banco de México y sobre todo las amenazas y descalificaciones permanentes a los empresarios y a las clases altas y medias.
Está pasando lo mismo con la reforma eléctrica, creo que es un error golpear a las empresas privadas, pero no creo que vaya a poner en crisis la economía, acarrear demandas por 1.5 billones de pesos o frenar nuestras exportaciones por no cumplir con el contenido de energías limpias.
Por encima de todos esos errores, la decisión más peligrosa para el futuro del país es la militarización que está llevando a cabo de muchas actividades que deberían mantenerse en el ámbito civil y que terminado su sexenio va a ser difícil regresarlas a donde deben estar. Por eso hay que oponernos a que la guardia civil sea parte de las Fuerzas Armadas, ya que esto junto con el poder económico que van a tener, puede provocar malos pensamientos en los militares.
López Obrador va a pasar a la historia como un pésimo presidente, pero de eso a que vaya a destruir las instituciones o nuestra democracia, hay un gran trecho.
Somos el país con mayor estabilidad política de toda América Latina, las instituciones democráticas que hemos creado han resistido las intenciones autoritarias de López Obrador. En estos momentos ya no tiene la fuerza política y legislativa para imponer más cambios, no tiene los votos para cambiar la Constitución, no tiene ninguna posibilidad de reelegirse y llegue quien llegue, no va a seguir su programa y su forma de gobernar.
Hoy la frase de Don José Pagés Llergo sigue vigente: “En México no pasa nada, hasta que pasa y cuando pasa, no pasa nada”.