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El tiempo es clave para construir un patrimonio (Parte 1 de 2)
Muchas veces hablamos de dinero, pero no de tiempo, que es un elemento clave para construir patrimonio. Aún más importante que el dinero.
Hoy me acordé de la historia de Ronald Read, un conserje en una tienda departamental y trabajador de una gasolinera, casado y con dos hijos, que murió a la edad de 92 años con un patrimonio de más de 8 millones de dólares.
Eso lo logró gracias a buenos hábitos de gasto y de inversión. Siempre fue una persona que trabajó duro, hasta su retiro. Tenía un estilo de vida modesto, frugal y gastaba poco dinero. Manejaba un coche pequeño de segunda mano y usaba su misma ropa por años, muchas veces remendada.
La gente que lo conocía –incluso miembros de su familia– se sorprendieron al saber que logró amasar tal fortuna a lo largo de su vida. Nunca, ni después de su retiro, cambió su estilo de vida. De hecho, en su testamento legó 6 millones de dólares a la biblioteca pública y su centro de salud local. El resto –la menor parte– a su familia.
Ronald Read nunca tuvo un ingreso elevado. Todo lo contrario. Pero siempre gastó su dinero con inteligencia. Ahorró e invirtió toda su vida, sin asesoría de nadie. Uno de sus amigos dijo: “estoy seguro que si ganaba 50 dólares en una semana, probablemente invertía 40 dólares de eso”.
Cuando murió, tenía acciones de al menos 95 compañías importantes como Wells Fargo, Procter & Gamble, Colgate-Palmolive, J.P. Morgan Chase, General Electric, CVS Health y Johnson & Johnson, entre otras. Su estrategia consistía simplemente en comprar acciones de empresas sólidas (blue chips) de sectores muy diversos y mantenerlas durante un largo tiempo, incluso por décadas. Muchas de ellas pagaban dividendos, los cuales reinvertía. Se dice que leía regularmente publicaciones como The Wall Street Journal y Barron’s para mantenerse actualizado sobre lo que pasaba con sus empresas.
No todas las acciones que eligió tuvieron un gran desempeño. Por ejemplo, dentro de su portafolio estaba Lehman Brothers cuando este banco colapsó en el 2008. Pero la afectación fue mínima porque estaba bien diversificado.
Nunca hizo trading. Nunca especuló ni buscó ganancias de corto plazo. Simplemente invirtió en empresas sólidas, que él conocía, de distintos sectores y dejó que su portafolio creciera con el tiempo.
La clave, en el caso de Ronald Read, no fue tanto el dinero. Fue el tiempo (y desde luego, un conocimiento básico de inversiones, que cualquiera puede adquirir).
Para quien le interese saber más de su historia y de su portafolio, hay muchos recursos y artículos en línea al respecto.
En Estados Unidos, el principal índice bursátil ha dado un rendimiento nominal promedio de 10% anual históricamente. Si uno logra ese rendimiento, puede multiplicar su capital por 10 en 25 años. Si uno es lo suficientemente inteligente como para empezar a invertir de manera temprana y lo hace durante 50 años, puede multiplicar su capital por 100.
Así de importante es el tiempo en el interés compuesto. Es por mucho el componente más importante de la fórmula. Muchísima gente no se ha dado cuenta de esto: se enfocan en el capital inicial o en el rendimiento, pero se olvidan del tiempo.
Es muy probable que si una persona logra ahorrar 40 dólares a la semana (800 pesos aproximadamente) desde que empieza a trabajar y durante toda su vida laboral (más de 40 años) e invierte ese dinero con inteligencia en el mercado accionario (de manera indexada y con muy bajo costo), pueda retirarse con un patrimonio superior a un millón de dólares.
Claro: esto no toma en cuenta el efecto de la inflación y para entonces el poder adquisitivo de ese dinero será considerablemente menor. Por eso yo siempre sugiero hacer esas proyecciones usando el rendimiento real esperado y no el nominal.
De cualquier forma, claramente, el tiempo es clave para construir patrimonio. Así que si no has empezado, no pierdas más tiempo.
Desde luego, la cantidad que uno ahorra y el rendimiento que uno obtiene también importan mucho. Pero todo esto se potencia con el tiempo. Si no tenemos tiempo suficiente, el crecimiento no será tampoco suficiente. Eso debe quedar muy claro.
En la segunda parte hablaremos de la fórmula del patrimonio, que también incluye el tiempo como componente fundamental.