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Geopolítica

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Haidar no tira la toalla

La activista saharaui mantiene una huelga de hambre desde el 14 de noviembre, cuando fue expulsada por las autoridades marroquíes. Su muerte podría tensar aún más la situación el Sahara Occidental, que reclama su independencia de Marruecos.

LANZAROTE, España. La activista saharaui Aminatu Haidar entró en la cuarta semana de una huelga de hambre que cumple para reclamar su regreso al Sahara Occidental, después de que las autoridades marroquíes le quitaran el pasaporte y la expulsaran.

Haidar, que desde el 14 de noviembre permanece en las dependencias del aeropuerto de la isla de Lanzarote, en el archipiélago de Canarias, denunció que el gobierno español la está presionando para que abandone la huelga de hambre en lugar de presionar a Marruecos para que la deje volver al Sahara Occidental.

"El gobierno español todavía no ha usado todas sus posibilidades de presión sobre Marruecos. En lugar de eso, está presionándome a mí", declaró la militante saharaui, que no ingiere alimentos ni las medicinas que necesita para tratar una úlcera de estómago que padece.

Riesgo de radicalización

Mientras el médico que la trata alertó de su grave estado de salud, el Frente Polisario, que reclama la independencia del Sahara Occidental de Marruecos, advirtió de que se radicalizará si Haidar fallece.

Su muerte quitaría "al Polisario y a todos los saharauis los argumentos para mantenerse en esa vía pacífica (que siguen desde un alto el fuego de 1991) y esto les empuja a tomar la posición más radical", declaró a la radio pública española su secretario general, Abdelkader Taleb Omar.

"Aminatu es hoy un símbolo muy importante para todo el pueblo saharaui", agregó Omar, que avisó de la "desestabilización en la región" si Haidar muere.

La activista, de 42 años, fue expulsada el 14 de noviembre por las autoridades marroquíes del aeropuerto de El Aaiún, capital del Sahara Occidental, tras ser despojada de su pasaporte, y enviada en un avión a Lanzarote por renegar de su nacionalidad marroquí, según las autoridades de ese país.

El Sahara Occidental, excolonia española, fue anexionado por Marruecos en 1975 y el Frente Polisario reclama su independencia, mientras que Rabat propone una amplia autonomía.

El gobierno español le ofreció tres posibilidades para obtener un pasaporte y regresar a su domicilio y ésta las rechazó. El viernes y sábado, las autoridades españolas intentaron repatriarla a El Aaiún, pero Marruecos se negó a ello.

"No podemos ceder a este chantaje" de Haidar: "Ella misma se metió en esta situación voluntariamente", rechazando todas las salidas "excepcionales" que le propuso el gobierno español, declaró este lunes el ministro marroquí de Relaciones Exteriores, Taieb Fassi Fihri.

"El pasaporte marroquí no es un 'kleenex' que se puede usar y tirar", según el Ministro, que denunció que Haidar no es una "militante de los derechos humanos" sino "alguien con una lógica política" que "recibe órdenes de otros", en alusión al Frente Polisario.

Mientras el gobierno español pidió la ayuda del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y mantiene informado al Frente Polisario, la Comisión Europea expresó su preocupación por el estado de salud de Haidar y llamó a España y Marruecos a encontrar una solución "política o humanitaria".

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