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Reforma energética, ¡última llamada!
La Cámara de Diputados recientemente anunció que este mes iniciará los foros de parlamento abierto para la discusión de la reforma eléctrica que impulsa mi paisano el Presidente López Obrador en contubernio con Manuel Bartlet y Rocío Nahle; una reforma que básicamente busca privilegiar a la Comisión Federal de Electricidad limitando la participación de la industria privada en el mercado eléctrico y desmantelar la estructura institucional regulatoria del mercado eléctrico actual.
Como Diputada, creo firmemente en el parlamento abierto y estoy convencida que es una gran herramienta para recuperar la confianza de los mexicanos, para legitimar nuestras decisiones como legisladores, abrir las puertas del Congreso a los ciudadanos y sobre todo para consolidar un Poder Legislativo más fuerte. Sin embargo, en mi reciente experiencia como Diputada Federal en la pasada legislatura, pude corroborar que este tipo de ejercicios, particularmente los convocados por la Comisión de Energía, no fueron más que una total simulación y pérdida de tiempo.
Fueron muchos los empresarios, asociaciones civiles, ciudadanos y expertos que atendieron al llamado de la Cámara de Diputados en diversas ocasiones para discutir los distintos temas en materia energética que le competen al país; todos aportaron sus conocimientos y experiencia para emitir cientos de comentarios y observaciones para que al final a los dictámenes no se les moviera ni una sola coma, ¿por qué si los mexicanos atienden el llamado de un parlamento abierto, los legisladores de Morena no escuchan sus exigencias? Si desde San Lázaro se sigue faltando así al respeto a los ciudadanos que son nuestra única razón de ser ¿qué le depara al Poder Legislativo?
Además, no olvidemos que las implicaciones de esta reforma constitucional son terribles.
Convertir a la CFE de vuelta a un monopolio de la generación de energía y desaparecer a los órganos reguladores bajo el mal interpretado anhelo de la autosuficiencia energética, es regresar al pasado.
Según expertos, de aprobarse esta reforma, tendremos mucho más recibos locos al encarecerse el servicio de energía eléctrica; también habrán más apagones locos porque actualmente CFE solo aporta 38% de la energía y para llegar al 54% tendrá que echar a andar plantas muy viejas y contaminantes, cuyo funcionamiento es a partir de combustóleo, diésel y carbón; se cerrarán empresas, se perderán empleos, se afectará la economía familiar; y el objetivo de transitar a energías limpias será un sueño olvidado.
De ahí la importancia del compromiso y profesionalismo de las y los legisladores que integran la Comisión de Energía presidida por mi también paisano Manuel Rodríguez, por el bien de nuestro futuro, de nuestros hijos y las nuevas generaciones, exhorto de manera respetuosa a que cada diputado esté a la altura del encargo constitucional que juraron cumplir al tomar protesta. El Congreso ya no puede seguir hablando consigo mismo, necesita un reencuentro con la sociedad y el parlamento abierto es la única vía para lograrlo. Como legisladora, hago votos para que no se desaproveche la última llamada que representa este importante ejercicio porque todos queremos que le vaya bien a México y para que una “transformación” sea realidad se deben incluir las opiniones, experiencia y voz de todos los mexicanos.
Construyamos juntos en este parlamento abierto la mejor iniciativa posible, porque, al día de hoy, la propuesta en la mesa sólo tiene un largo camino y en una sola dirección: el pasado.
@PerezSoraya