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Opinión

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¿Convertirán al INE en un CNE venezolano?

He seguido con terror el desarrollo de las elecciones en Venezuela. Temo que las protestas contra la proclamación de Nicolás Maduro como candidato ganador culminen en un baño de sangre. Pero más que de las protestas y de la sensación de que la violencia puede estallar gravemente en cualquier momento, asunto por demás indeseable, quiero hablar del proceder del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela y de lo terrible que sería que convirtieran al INE en algo similar.

Este lunes 29 de julio, un día después de las elecciones, Elvis Amoroso, presidente de la institución, dijo: ”la elección presidencial se desarrolló en un clima de respeto, paz, y participación democrática pese a que algunos pretendieron generar violencia” y dictaminó como ganador a Maduro. Sin embargo, su proclamación se dio sin mostrar las actas de todas las casillas que se instalaron, como si su palabra, sin sustento factual, valiera para poner fin a la polémica electoral. La oposición, en cambio, dice tener 80 por ciento de las actas y un triunfo aplastante, basado en los datos contenidos en las mismas. Ante una polémica similar uno esperaría un recuento voto por voto y casilla por casilla y no la proclamación apresurada del presidente, con números sacados de la chistera.

Me preocupa que la reforma electoral que busca llevar a cabo Morena, con su aplastante mayoría, nos deje con un INE, en este caso Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC) como pretenden llamarlo, incapaz de contar votos de manera imparcial y transparente, sin autonomía para establecer, por ejemplo, la distribución de curules plurinominales (si es que sobreviven los diputados plurinominales). Veo la actuación del CNE y recuerdo la del Secretario de Gobernación del priismo ochentero. El CNE de Venezuela es precisamente el INEC que no podemos tener si queremos seguir siendo una democracia electoral. Me parece bien que se reduzcan los gastos de los partidos y que se busquen alternativas para elegir a los consejeros del instituto electoral. Me parece bien que el sistema de representación se vuelva absolutamente proporcional, lo que se podría hacer con listas similares a las de los plurinominales, eliminando a los diputados de mayoría relativa. El movimiento contrario es el que resulta absolutamente inaceptable: eliminar plurinominales y que solo tengamos diputados de mayoría: se acabaría la pluralidad. Morena y sus aliados ganaron 256 de 300 diputaciones de mayoría relativa. Así pues, sin plurinominales, con 54 por ciento de los votos tendrían el 85 por ciento de la cámara.

¿Y por qué me preocupo? Por el talante de los ganadores y sus frases memorables: “el pueblo votó por las reformas”, “las reformas van porque van”, “no le moveremos ni una coma a las iniciativas”. Y por su deseo expreso de poner fin a la autonomía de los entes reguladores, dicen que quieren ahorrar dinero, más bien parece que no quieren escrutinio profesional. En fin, pronto veremos qué queda del INE, espero que oposición y gobierno acuerden una reforma electoral que mejore nuestro sistema, pero temo que la 4t imponga un CNE.

X: @munozoliveira

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L.M. Oliveira es escritor. Autor de "El mismo polvo" y "El oficio de la venganza". Es Titular A en el Centro de Investigaciones sobre América Latina y El Caribe.

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